Columnas de Álvaro Ríos Roca
Octubre 2026

El futuro energético en Venezuela

Por Álvaro Ríos Roca — Ex Ministro de Hidrocarburos de Bolivia · Socio de Gas Energy Latin America

Álvaro Ríos Roca
Álvaro Ríos Roca
Ex Ministro de Hidrocarburos de Bolivia
Socio de Gas Energy Latin America

La última semana del mes de septiembre se llevaron a cabo dos eventos paralelos de energía en Venezuela: Se celebró el sexto Caracas Gas Forum, y también el Venezuela International Oil and Gas Summit.

Las expectativas sobre lo que puede acontecer en Venezuela en el futuro hicieron que se tenga una muy masiva participación de actores del quehacer energético mundial y del sector de hidrocarburos en particular. Es más, se avecina una avalancha de nuevos eventos de energía e hidrocarburos en el país del libertador Bolívar.

La intervención de Estados Unidos en Venezuela, la salida del expresidente Maduro del poder, el nuevo rol asignado a la presidenta interina, Delcy Rodríguez, sumados a la apertura al sector privado internacional para poder realizar inversiones y explotar una de las mayores riquezas del planeta en materia de hidrocarburos líquidos y gaseosos, concitan sin duda la atención y el apetito de todo tipo de actores.

Durante los 27 años de la denominada era chavista, prácticamente se destruyó el sector económico productivo del país, y el de hidrocarburos, motor y sostén de la economía venezolana, tuvo el mismo rumbo.

La producción de petróleo y gas cayó en picada, la infraestructura hidrocarburífera fue totalmente desmantelada y el país sufrió, y aún sufre, desabastecimientos de combustibles para movilizarse, gas licuado de petróleo (GLP) para la cocción de alimentos y severas restricciones eléctricas en todo su territorio.

Es casi imposible entender que, en un país tan generosamente dotado de energía y de hidrocarburos, el abastecimiento de energía esté tan severamente limitado a sus ciudadanos.

Son las paradojas que evidencian cómo las ideologías prevalecen para el empobrecimiento y sufrimiento de los ciudadanos.

Como hemos manifestado, la apertura en Venezuela está concitando el interés por realizar nuevas inversiones para restaurar producción de petróleo en primer lugar.

Este proceso viene acompañado de un nuevo marco normativo y, con la supervisión de EEUU, da cierta seguridad jurídica para comenzar a realizar inversiones y también reparar infraestructura dañada en los 27 años del chavismo.

Pasaremos a analizar el sector del gas natural que, sin duda, está totalmente devastado y gran parte de su infraestructura dañada y con escasa utilización. Hay gasoductos, estaciones de compresión y plantas en desuso, vacíos y con todo tipo de problemas. El 80% de las reservas gasíferas son volúmenes asociados al petróleo, especialmente en el oriente del país y la Faja petrolífera del Orinoco.

Las quemas y pérdidas se estiman (nadie sabe a ciencia cierta) entre 1.500 a 2.000 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd), equivalentes a 42 a 56 millones de metros cúbicos diarios (MMmcd). Para efectos comparativos, es la cantidad de gas que Bolivia exportaba a Argentina y Brasil entre 2012 y 2015, generando ingresos por 5.000 a 6.000 millones de dólares anuales (Mmusd).

O el equivalente a cuatro veces la capacidad de SPEC LNG (Sociedad Portuaria El Cayao S.A., la única terminal de importación, almacenamiento y regasificación de gas natural licuado de Colombia): (457 MMpcd) para importar gas natural y por la cual el vecino país está pagando precios premium y teniendo que restringir a algunos segmentos económicos. Un verdadero crimen económico y ambiental lo de la quema y venteo de gas en Venezuela.

Es imprescindible que dentro este nuevo paradigma este gas natural asociado se lo utilice para el mercado doméstico, principalmente para restaurar el sector eléctrico y que el país nos sufra los brutales racionamientos eléctricos que tiene.

Asimismo, y vía small LNG, gas natural licuado, y GNC, gas natural comprimido (tecnologías modulares para llevar gas natural a lugares sin gasoductos), es posible comenzar a utilizar este gas asociado para llevarlo a industrias o generación eléctrica aislada que están pagando precios premium por diésel u otros combustibles líquidos, o reemplazar el uso de leña en algunos segmentos económicos. Otros usos como GNC para vehículos livianos o GNL para camiones de alto tonelaje también pueden ser segmentos que usen el gas asociado.

Pero Venezuela no solo debe mirar aprovechar el gas natural para su mercado interno, sino también para exportarlo y reavivar la petroquímica. Dentro del nuevo paradigma es un deber utilizar el gasoducto que une las reservas de Venezuela con la demanda en Colombia que, como hemos dicho, está importando y pagando precios premium por el GNL que importa. No habilitar este gasoducto es otro crimen regional económico.

El gas natural abundante en Venezuela debe también llegar a Trinidad y Tobago en el otro extremo del país, donde hay capacidad instalada de GNL, ya depreciada y lista para su uso, para llegar a un mundo sediento de energía y de gas natural y a muy buenos precios. Porque no, nuevos proyectos de GNL y petroquímica.

El espacio siempre es corto y termino con esto que me mencionó el señor que me condujo en un taxi. “Si esta apertura y paradigma no chorrea y no beneficia al deprimido pueblo venezolano y los beneficiados son solo unos cuantos, la aventura no durara mucho”

(*) Alvaro Ríos Roca es ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia y actual socio director de Gas Energy Latin America

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